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Ser espiritual está de moda y una de las cosas que más me gusta encontrarme son los vídeos, memes y demás artículos graciosos, remedando con toda la ironía del mundo, a la espiritualidad de balcón, como yo la llamo.

 

En España hay mucha tradición de poner los mantones o manteles bordados en fiestas especiales, la fiesta de la ciudad, asociada a una virgen o un cristo, las fiestas de la comunidad o fiestas propia de la ciudad.

 

La espiritualidad de balcón es aquella en la que sacas tus mejores galas para lucirlas delante de todo el mundo, como si de una competición de exhibicionismo se tratara. Cuanto más snob la espiritualidad, más sensación de saber que hace esa persona tiene la gente.

 

Porque nos hemos transformado en una sociedad de consumo a todos los niveles, compramos espiritualidad también. Cursos de esto y de aquello, saltando de uno a otra cual saltamontes, sin tomar conciencia de qué hemos hecho y, por supuesto, sin proceso de integración, porque la integración, como los árboles, tienen un proceso gradual, y para llegar a ser respetablemente grande, tienen que haber pasado muchos años.

 

Pero eso no se lleva ahora, porque todo es inmediato, nos falta las máquinas expendedoras de títulos espirituales en la boca del metro, en los centros comerciales y hasta en lo estancos. En vez de recargar el abono transporte, recargas la tarjeta que mide tu espiritualidad en ceros gastados.

 

vender humo, vender mentiras,

 

Y todo es una tiranía polarizada, si comes animales eres una asesina, si eres vegana, vas a tener muchos problemas de salud. Si comes paleo es que solo comes carne, si comes de otra manera, ya habrá algo que alguien te pueda restregar por la cara, para que te des cuenta de que no sabes hacer la o con un canuto, menos mal que ya está esa persona aquí para decirte lo que debes hacer.

 

La polarización se ha hecho mucho más evidente durante la pandemia, virus si, virus no, vacuna si, vacuna no.

Si no te vacunas eres un ignorante que pasa de la ciencia

Si te vacunas eres otro ignorante que se deja manejar por el sistema

 

El caso que todo es CONMIGO O CONTRA MÍ, pero si estás contra mí, te lo voy a respetar a base de palos, de ponerte verde, de denunciar tu cuenta y banearte de cualquier sitio.

 

La espiritualidad de mercadillo hace mucho daño, el mismo daño que si compras aceites esenciales en un bazar, sabiendo que es todo químico y lo aplicas en los cuerpos de tus pacientes, cobrando un Congo, porque es una terapia novedosa.

Sabes que estás ofreciendo un mal producto que los puede causar enfermedades, pero mientras la caja siga haciendo su clin, clin característico, vas a anestesiar tu conciencia. Lo mismo pasa en los mercadillos espirituales.

Hay gente que está convencida de lo que hace, y, aún descubriendo que es todo mentira y que la han timado, siguen perpetuando esa historia, mudas, como si las hubiera arrancado la lengua, porque entonces tienen que dejar de decir que son esto y lo otro y lo de mas allá, y encima reconocer que las han timado, no por ignorantes, sino por egoístas y avariciosas. Aprender en el menor tiempo posible para rentabilizar desde el minuto cero la inversión.

Hay otras personas que saben positivamente que venden humo, pero no van a dejar de hacerlo porque los reporta pingües beneficios, así que tampoco hay conciencia que despertar, se la extirparon hace tiempo, quedando mutilados, pero no hay nada que no arregle el maquillaje y un marketing de primera.

 

Desde el punto de vista de la mujer, cada vez salen más cosas que están dirigidas solo a nosotras, cosa, que, a priori, no me parece mal, pero ya si son cosas que nos hacen exclusivas a nosotras y nos diferencian hacia arriba del resto de mortales y de seres vivos me parece fatal.

 

Hay mujeres que viven en la angustia de no llegar a ninguna parte, de no tener habilidades porque no “escuchan mensajes” o no encuentran su propósito de vida porque más que lo buscan.

 

Esa angustia está basada en mirar hacia afuera en vez de hacia adentro, y es normal no mirar hacia adentro, porque el ego es un gran flotador para mirar siempre hacia afuera, y hay que estar dispuesta a admitir muchas cosas, para desinflar ese flotador y comenzar a darte cuenta de tu cuerpo y de toda la sabiduría que almacena y que está deseando contarte.

 

Es una triste pena, que la mayor parte de caminos espirituales y energéticos, tan solo estén perpetuando el sistema patriarcal, y, como siempre, si haces referencia a alguno de los más establecidos, sus fieles y acérrimas seguidoras te arrancarán los ojos, te los volverán a poner, para poder volver a arrancártelos.

 

No queremos aprender con paciencia y humildad, Y no hay otra forma de aprender. Lentitud y humildad, las dos energías de la persona que busca transformarse para transformar el mundo.

 

Hay que ser muy valiente para poder mirar hacia adentro y ver todo lo que hay. Estamos llenas de dones, sí, pero también de sombras, como la falta de ética o de moral, el doble rasero, la ley del embudo, y la cantidad de hechos realizados en base a esas tan “buenas energías”.

 

La vida no es un videojuego en busca del propósito de vida donde vamos ganando puntos, matando malos y llegando a la meta deseada, y entonces tendré mi premio, un propósito de vida elevado, nada de estar aquí para dejar un mensaje en tu familia más cercana, no, yo seré la nueva Juana de Arco, la nueva Marie Curie, o lo que me de la gana, que para eso es mi propósito y me lo fabrico a mi gusto. ¡Faltaría más!

 

La salida es hacia adentro. Lo compartimos como si no hubiera un mañana en las redes, pero ¿realmente la estamos entendiendo?

 

 

todo el poder está dentro de nosotras

Mariam

Mujer Incómoda

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