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Amabilidad
Del latín amabĭlis.

1. adj. Digno de ser amado.

2. adj. Afable, complaciente, afectuoso.

Estupidez

1. f. Torpeza notable en comprenderlas cosas.

2. f. Dicho o hecho propio de un estúpido.

Comienzo poniendo las definiciones de la RAE para no dar lugar a equívocos.

Una persona amable no es una persona estúpida. Complacer en ciertos momentos no significa no tener voluntad ni ser un títere, no implica que se haya perdido la capacidad de decir no, ni de poner límites. Las personas amables son personas con carácter, muchas veces fuerte y con fuerte me refiero a recias creencias y valores morales y éticos.

Las personas amables se hartan de comportamientos hirientes y maleducados y la sorpresa la experimentan los de enfrente cuando expresa sus emociones y se los mira con cara de extrañeza y se les dice: ¡No me esperaba esto de ti con lo amable que eres!

Los seres humanos somos tan plurales y polifacéticos que me parece hasta pueril clasificar a una persona amable con ese único adjetivo como algo excluyente de infinitas cualidades más.

Soy una borde, para que negarlo, pero la bordería se me escapa ya cuando me tienen muy harta, algo que poca gente es capaz de lograr, porque tengo una paciencia muy entrenada y mi punto de ruptura en la ira es muy alto. Normalmente soy una persona amable que siempre tiene una sonrisa en la cara.

Y esa amabilidad ha hecho que muchas personas me hayan tomado, como vulgarmente decimos, por el pito del sereno. En esos casos sigo siendo una mujer muy serena, y además puedo mandar a alguien a buscar pingüinos y que se de cuenta dos semanas después porque tiene frío.

Cuando alguien se aprovecha de mi amabilidad tomo decisiones, pero no estoy obligada a comunicarlas así que hay gente que sale de mi vida sin carta de despido, no me siento en la obligación de despedirme de todo el mundo. Y aun siendo amable, y quizá por eso, mis decisiones suelen ser inamovibles, a veces tardo en tomarlas porque procuro que no haya sangre en ninguna de las partes interesadas y por supuesto que no la haya para mí tampoco.

No me gustan las amenazas ni los chantajes y ahí sí que puede que la amabilidad se me acabe antes y asome la bordería. Y usar un lenguaje clarito, conciso y sin subterfugios también es amabilidad, no vayamos a confundir amabilidad con buenismo. Amabilidad no es ir oliendo flores, casi sin tocar el suelo, tirando pétalos de rosa al andar.

Podemos ser amables pero no pendejas, como bien dice mi comadre Erika.

 

La amabilidad tiene muchas ventajas, os nombro algunas

  • Aumenta tu autoestima. Realizar actos de amabilidad te proporciona traquilidad y te llena de energía positiva.
  • Mejora tu salud ya que reduce el estrés, mejora el sistema cardiovascular, equilibra la presión arterial y genera bienestar físico y emocional.
  • Reduces tensiones al evitar los conflictos, te ayuda a interactuar socialmente y genera buenas relaciones con los demás.
  • Genera felicidad a ti y la de los demás. Al realizar actos amables, tanto tu como el resto de personas se sienten mejor.
  • Atraes a tu vida personas amables. La amabilidad funciona como un imán, en cuanto empiezas a practicarla se contagia a las personas que la reciben.

Este último punto funciona, de verdad. Por norma general, me tocan todos los amables, como dicen mis amigos y familia, es como una especie de suerte, parece ser. Y es que el ser humano emite y recibe y no solo con sonidos, hay un lenguaje no verbal que como especie también somos capaces de interpretar de manera instintiva, y sentimos, por supuestos que sentimos la energía, sin ser “nada” de lo que parece que tienes que ser ahora para sentir. Llevamos milenios sintiendo. Sentimos la energía de la persona que está cerca y respondemos en resonancia. Así que ser amable, facilita desde la vida familiar a la administrativa.

 Según ciertos un estudio de la Universidad de Columbia, la amabilidad genera serotonina, un neurotransmisor que da la sensación de satisfacción y bienestar. los actos de bondad liberan óxido nítrico, el cual dilata los vasos sanguíneos reduciendo la presión sanguínea y protegiendo así el corazón. Vamos, que ser amable está lleno de ventajas. Prueba a ver.

Creo que la amabilidad es uno de los grandes dones mágicos del ser humano, una de esas capacidades que puede cambiar el mundo. Cuando tu regalas un buenos días y una sonrisa a la persona que tienes enfrente, que igual tiene cara de acelga, estás tocando su corazón con la posibilidad del cambio, puede que le alegres el día y que ese día cambie su vida, eso nunca lo sabrás. Ser amable es un acto de bondad y de generosidad. Tenemos la capacidad en nuestras manos de comenzar a cambiar el mundo sin esperar a que “otros lo cambien para nosotros”. Usa la magia de la amabilidad y cambia el mundo.

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Malditas galletitas, aunque no me gusten estas, que no tienen ni cholocate ni nada, la web las recopila y yo las borro todos los días, no necesito tu IP ni ninguna otra cosa que tu voluntariamente no quieras ofrecer. Si quieres ponerte en contacto conmigo y que te envíe mails, ya si eso me lo dices por correo y yo entonces tendré que ofrecerte otro formulario, cual vampiro, pidiendo permiso para invadirte.