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Ahora está de moda el presente, mindfulness, atención plena, vivir aquí y ahora, y, sin embargo, creo que nunca hemos estado más lejos de nuestro verdadero presente que ahora mismo.

Rodeadas de estímulos como estamos, de opciones de todo tipo, que no ha habido hasta ahora al alcance de todo el mundo, el presente se ha transformado en un momento efímero basado en lo que yo llamo cultura del envase. Nos fijamos en la apariencia para contar nada, pensar que sabemos todo y seguir ignorantes.

Prestamos atención a nuestras vidas pasadas. Hice formación como terapeuta de vidas pasadas hace muchos años con personas muy renombradas dentro de esta terapia y hui, no de los formadores que me parecen unas personas íntegras que hacen un trabajo honrado, hui de las vidas pasadas, porque en las prácticas todo eran Juanas de Arco, Cleopatras, Sacerdotisas y Marías Magdalenas de la vida, hordas de ellas, así que, o yo estaba haciendo mal lo que me habían enseñado o las personas vivían en una fantasía tan tremenda que yo nunca sería capaz de ayudarlas por medio de un terapia regresiva. Para mí era una huida personal de aquello, porque veía como otras personas huían a un supuesto pasado para dejar de mirar lo único en lo que tienen capacidad de cambio, el presente.

Prestamos atención al futuro, hacemos planes sin parar, algunos de ahorro para que cuando seamos mayores tengamos un colchoncito, que no digo yo que esté mal, menudo panorama tenemos en algunos países. Pero si nos fijamos solo en lo que podemos llegar a hacer y a tener en un futuro, dejamos de vivir el presente que es donde se vive.

Durante años, en muchos círculos y sitios donde participé y estuve se hablada de vivir el aquí y el ahora, de meditar, respirar, estar presente, pero la mayor parte de esas personas venían a consulta conmigo y con muchas otras personas para seguir buscando el origen de una psoriasis en una vida pasada, o trabajar alguna sombra para tener un futuro mejor, pero casi nadie venía para arreglar el presente.

Aunque lo que más conocemos ahora mismo en occidente en mindfulness, como si fuera la cuna de la atención plena y de la vida en puro presente, hay muchas más filosofías y tradiciones de vida en presente y una de ellas es la de la escuela griega de los estoicos. Una escuela con la que me siento muy identificada, quizá porque mis orígenes son europeos y no asiáticos y mi ADN vibra con pensamientos y tradiciones de mi zona de origen o aledaños.

Hay muchos estoicos famosos como Séneca o el emperador romano Marco Aurelio. Séneca murió por puro incómodo que era, primero desterrado y luego condenado a muerte nunca dejó que sus principios estuvieran por debajo incluso de su propia necesidad de estar vivo. Como yo soy incómoda de narices, lo veo muchos días cuando me denuncian los perfiles de las redes sociales por algún post que cayó mal, por cierto, me importa un pimiento la denuncia y sus posibles consecuencias, pues eso, como yo soy incómoda me siento muy cerca del compañero Séneca al que me presentaron a los siete años dentro de un libro de “cuentos”, donde también estaban las famosas fábulas de Esopo.

Hay frases de este gran filósofo que, miles de años después, parecen escritas para estos momentos, igual no hemos cambiado mucho como sociedad si miles de años después tienen vigencia palabras como estas:

No está en nuestro poder tener lo que deseamos,

pero sí está en nuestro poder no desear lo que no tenemos

y aprovechar todo lo que nos ha llegado.

  • SÉNECA ·

 

Tanto queremos tener, tanto nos prometen los gurúes de la nueva era que tenemos siempre la vista pendiente de lo que “nos merecemos” y hacemos lo que podemos para llegar a ese futuro, sin darnos cuenta de las muchas bendiciones que tenemos en presente y que, quizá, agradecidas desde el presente, nos quitan muchas de esas necesidades que intentamos llenar.

 

Todos mis bienes están conmigo: justicia, valor,

sabiduría, la disposición a no considerar como un bien

nada que se nos pueda arrebatar.

  • S É N EC A ·

 

Tenemos mucho, much0 más de lo que somos conscientes, incluso a nivel material, pero sobre todo a nivel ético y moral, nadie nos puede robar nuestros valores, nuestras ideas, todo lo aprendido.

 

Y esta última cita que os comparto es para mi espectacular. Yo misma hago planes lotería, como yo llamo a los que hago cuando mi frase comienza con “El día que me toque la lotería…”, seguro que muchas de nosotras estamos diciendo lo mismo, culpando a la falta de abundancia material de muchos de nuestros males. Dejé de hacerlo hace tiempo, aunque de vez en cuando me asalta la tontería. Y justo me fijo en esta cita de Séneca, porque son muchas las cosas que puedo cambiar en mi presente, sobre las que tengo poder y capacidad de actuación, porque es lo único donde puede hacer algo.

 

Para la mayoría, la adquisición de riqueza no representa el fin de los problemas,

sino un cambio de los mismos.

El motivo es que el fallo no está en la riqueza,

sino en la mente. Lo que supone una carga en la pobreza

lo sigue siendo en la riqueza.

Un enfermo sobre una cama de madera

sigue igual de enfermo, aunque lo pongas en una cama de oro.

Allá donde lo poses, su enfermedad seguirá con él.

De igual manera, una mente enferma lo seguirá estando en la pobreza o en la riqueza.

  • S É N EC A ·

 

Yo decido vivir en el presente, que además significa regalo, y no quiero vivir en la ingratitud, así que agradezco cada una de las cosas que me pasan en la vida, agradezco la infinita libertad de decidir como me tomo, como vivo y como reacciono a cada una de esas cosas, porque sobre muchas de ellas no tengo capacidad de actuación, pero sí decido como vivirlas, y decido vivirlas agradeciendo lo que me enseñan, porque todas ellas me aportan, unas desde la luz y otras desde la sombra, pero todas vienen con regalo, aunque algunos de ellos tardo mucho en saber cómo desenvolverlos y cómo interpretar el mapa que me lleva hasta el tesoro.

Porque solo tengo una cosa, el día de hoy.
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Malditas galletitas, aunque no me gusten estas, que no tienen ni cholocate ni nada, la web las recopila y yo las borro todos los días, no necesito tu IP ni ninguna otra cosa que tu voluntariamente no quieras ofrecer. Si quieres ponerte en contacto conmigo y que te envíe mails, ya si eso me lo dices por correo y yo entonces tendré que ofrecerte otro formulario, cual vampiro, pidiendo permiso para invadirte.