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Ay los peros.

Sobre todo en España es una palabra muy utilizada

Yo no soy racista, pero

Yo no soy machista, pero

Yo no soy homófobo, pero

 

Considero el pero como un veneno, en esas frases de arriba se ve todo muy bien, o bien porque eres un racista, machista y homófobo con lo cual las usas y encima te ofendes si te lo digo, o porque realmente no lo eres y estás viendolas como una bofetada de Batman a Robin del viral meme que usamos para todo.

Las mujeres tenemos infinitos peros que decirnos, yo quiero adelgazar pero es que ahora tengo mucho estrés, yo quiero hacer deporte, pero a la hora que salgo de trabajar. A mi me gustaría empoderarme pero… ¿pero qué?. Nos podemos empoderar en la ducha, haciendo pis, dibujando un plano, comprando miel. Empoderarse no es algo que viene de fuera, cual milagro divino de deidad del libro, no es un virus, que te lo inoculan y ya estás contagiada, y terminas siendo una “maldita feminazi”, no por obra tuya, faltaría más, es cosa del virus.

…pero…

Pero es que cambiar cuesta, jode, molesta. Cambiar recoloca a tus amigas y amigos, se cambian ellos solos, pero claro, se nota la pérdida y la ausencia. Cambiar te empuja a tomar deciciones una vez que tus ideas son claras como el agua. Cambiar es incómodo, si, para que negarlo, las mudanzas de muebles son duras, pero las mudanzas de creencias lo son mucho más.

Ahora que tan de moda está el método Konmari, que no se trata de colocar, como mucha gente piensa, sino de reducir, y ya cuando tengas tus pertenencias muy reducidas las colocas, pongamos de moda el Konmari interior, porque seguro que nos sobran un puñadito largo de creencias falsas, de conceptos impuestos, de patrones heredados. No se trata solo de que los coloques, de que los identifiques, se trata de que los transformes. Porque no los destruimos, como si fueran el anillo único en el monte del destino, no. Los transformamos, los trabajamos, como los enanos el precioso mithril, hasta hacer de ese patrón antiguo, viejuno e inútil una gran herramienta que nos sirva a nosotras y no al revés, una herramienta fresca, actual, útil, y además que podamos compartir con mucha más gente, una herramienta al servicio de la comunidad, la cercana y la lejana.

Yo quiero cambiar, pero

¿Seguro que vamos a seguir usando el pero?. Cuando yo quiero cambiar, cambio, no espero milagros, ni que otras personas me moldeen a su antojo, porque menuda soy yo. Aunque no soy de decretos ni afirmaciones, si quitamos ese pero, la frase es contundente, potente, poderosa: Yo quiero cambiar

Pues ¡venga! ¡A cambiar! Y si podemos hacerlo muchas juntas, mejor

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Malditas galletitas, aunque no me gusten estas, que no tienen ni cholocate ni nada, la web las recopila y yo las borro todos los días, no necesito tu IP ni ninguna otra cosa que tu voluntariamente no quieras ofrecer. Si quieres ponerte en contacto conmigo y que te envíe mails, ya si eso me lo dices por correo y yo entonces tendré que ofrecerte otro formulario, cual vampiro, pidiendo permiso para invadirte.